La pedida de mano

 ¿Qué es una celebración de pedida de mano?

Antiguamente, la pedida de mano era el momento en el que el novio pedía permiso al padre de la novia para casarse con su hija; normalmente de forma pública (ante las dos familias). Y entonces entraba en juego el famoso anillo de compromiso 😉 

Ahora, esta tradición ha perdido mucho significado, pero para aquellos que todavía llevan a cabo una celebración de pedida; suele ser el momento en el que las dos familias se conocen o simplemente se juntan para oficializar el evento. El protocolo dicta que se realiza en casa de la novia y que se hacen los siguientes regalos: los padres del novio le regalan a ella el anillo de compromiso y el novio recibe un reloj de los padres de la novia.

Para nosotros, la pedida suele ser el momento en el que él se arrodilla ante ella en un precioso lugar o en un viaje romántico y le hace la gran pregunta. . 

En el blog de la novia, podéis encontrar más información: 

Ahora, ¿cómo lo hicimos nosotros?

Cuándo: Un domingo de mayo
Quiénes: Padres, abuelos y hermanos de los novios
Lugar: Casa de la novia (comida al aire libre)


Afortunadamente, nuestras familias ya se conocían porque han coincidido en algún momento de nuestro noviazgo. Así que, el principal objetivo de nuestra fiesta de pedida era reunir a las dos familias y oficializar la boda. Mi idea era hacer una cena en mi casa cuando llegase el buen tiempo para poder aprovechar nuestra terraza. Al final nos tuvimos que adaptar a circunstancias familiares para que pudiéramos estar todos (que era lo más importante)
Así que fijamos la fecha un domingo de mayo para comer. Mis padres, mi hermana y yo pasamos el fin de semana entero ocupándonos del menú, de que la casa estuviera bonita (mi madre compró flores y verde para todos los rincones de la casa). El día anterior llegaron a casa varios centros de flores felicitando a la familia y a la novia por la pedida. Reconozco que me quedé tan agradecida como sorprendida. Yo no sabía que se solían regalar flores por una celebración como éstas pero como es dicho cada pareja es un mundo y hará las cosas de una manera.
                                       
Aunque la tradición marca que la comida o cena debe ser en casa de la novia, esto no tiene que suponer una obligación. En nuestro caso, tenemos suerte de tener un adosado con una gran terraza que nos permitió hacerlo.

Decidimos montar la comida al aire libre, y combinamos un mantel de flores en tonos azules y verdes con platos blancos y bajo platos de plata. Uno de los centros que recibimos era una cesta con hortensias blancas, lo que fue perfecto como centro de mesa

Tuvimos muchas suerte con el tiempo, hicimos el aperitivo tipo cóctel: de pie y al solecito y para la comida nos sentamos todos alrededor de una mesa rectangular.

Reconozco que este asunto de la pedida puede resultar un quebradero de cabeza, a nosotros nos supuso nervios, estrés y alguna que otra disputa…como en cualquier familia. Pero conseguimos que todo saliera fenomenal. 
Fer llegó con un ramo de rosas rojas impresionante. Él llevaba camisa y pantalón beige con náuticos; sencillo. Yo me puse un vestido largo y estampado de verano. La comida fue muy agradable, nos reímos mucho y nos concienciamos de que la boda está a la vuelta de la esquina. Una de las cosas que más feliz me hizo es que sentí que todos disfrutábamos y que lo que al principio parecía una costumbre antigua cobró mucho sentido. Es importante juntar a las familias antes del gran día, y ese día todos los agradecimos.
Durante la comida, se hicieron muchas bromas acerca del tradicional discurso que el novio debía hacer. Para los que no conozcáis a F., él es bastante vergonzoso, no le gusta ser el centro de atención y realizar un discurso de este tipo (expresando públicamente sus sentimientos) no le resultaba natural. Yo, en realidad, no esperaba nada fuera de la reunión familiar, pero mi suegro nos sorprendió con un bonito discurso. Habló de lo contentos que estaban con nuestra relación y con nuestra boda y pidió oficialmente mi mano a mis padres. 
Fue un momento muy emotivo, yo me puso como un tomate y la madre de F. no pudo evitar soltar alguna lagrimilla. 

Yo ya había recibido el anillo, como bien os conté en mi post “Cómo llegamos al sí quiero” así que F. fue el que recibió su regalo de compromiso: un clásico reloj de IWC. 
Como véis nuestra “pedida de mano” tuvo sus partes tradicionales y sus partes más personales. No olvidéis que esto no debe ser una obligación sino una ocasión más para disfrutar de los preparativos y de la familia antes del gran día. Todo está permitido, y aunque echéis en un ojo en distintas webs para saber “lo que se suele hacer”, vosotros decidís. 
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