La boda de Carmen y Mario en Alquería de Mascarós

El vestido me lo hizo Helena Mareque fue lo que más claro tuve y el “algo nuevo” que más ilusión me hizo llevar. Para la boda de mi hermano, hace tres años, ya visité su anterior taller, en parte, como excusa para ver sus diseños de novia al natural y creo que el vestido que me hizo recuerda a los primeros que conocí de ella. Como me quedé con la espina de si introducía algo de color en el vestido se lo puse a los zapatos, unas sandalias de terciopelo rosa de Hoss Intropia, y al tocado de flores naturales, que me hizo el Taller de Clo a juego con el ramo lo que le daba un aire aún más romántico al vestido. Para el “algo prestado” elegí unos pendientes y un brazalete antiguo de mi abuela que iba mucho con la estética que quería llevar. Y para el “algo azul” me cosieron en el interior del vestido un arito entorchado de la firma Pabery personalizado para la ocasión con un zafiro  que, actualmente, es mi colgante favorito. Me maquilló Laura de makeupnine que es una auténtica profesional y me peinó Esther Rico que se entregó muchísimo a la causa. Mi ahora marido eligió un chaqué azul marino y corbata gris, todo de Blackcape.

La ceremonia fue en la Basílica El Salvador y la celebración en la Alquería de Mascarós de Grupo Peñalén en Burriana (Castellón). A la iglesia fui andando del brazo de mi padre porque está justo enfrente de mi casa. En la puerta me esperaban mis amigas del colegio y fue a una de ellas a la que le di el ramo y, aquí estamos, esperando su anillo.Los niños de arras eran dos de nuestros sobrinos que iban ideales con un diseño de Marta Ussia. En realidad tenemos cuatro sobrinos pero dos nacieron en los meses previos a la boda para completar la mejor etapa de celebraciones que hemos vivido. En la ceremonia nos emocionaron el cuarteto de cuerda ARS MUSICAE y la soprano valenciana Silvia Queralt

De las flores de la iglesia, la alquería, el coche, el tocado, el ramo y el sitting se encargó el Taller de Clo. Fue conocer a Steven y saber que todo iba a estar perfecto pues captaba –y mejoraba- nuestro gusto a la primera. La Candy bar y la colocación de las bailarinas me la hizo Sonia de La caseta de l´arbre de Burriana y las bailarinas fueron de la zapatería Horma. De la cesta del baño de mujeres y la decoración de la mesa infantil se encargó Hascotkids de Valencia que puso unos globos preciosos sobre una casita de juguetes que posteriormente acabaron por todo el salón.

A los invitados les dejamos sobre la mesa una tarjetita de agradecimiento de la línea de la invitación, diseñada por mi amiga Ruth Muñoz,  con un mensaje personalizado para cada uno de ellos y, en nombre de todos, hicimos un donativo a Cáritas.  El cocktail lo amenizó un dueto, que nos proporcionó Audioprobe, y versionaba canciones en una mezcla entre jazz y bossa novaY para bailar contamos con Germán de Audioprobe que todavía no sabemos cómo hizo para mantener la fiesta en su punto álgido hasta el final. Además, no lo conocíamos porque vino por un imprevisto de última hora y superó todas nuestras expectativas.

La fotografía la hizo Alfonso Calza.

 

       

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