La boda de Cristina y Javier en el Pazo da Merced de Neda

Empezaré por la fecha, el 25 de julio, que tiene mucho de especial porque la pusimos por el cura. Mi hermano se ordenaba sacerdote en mayo, y era la fecha en la que podría casarnos. Finalmente, debido a la pandemia no pudo ordenarse, pero como ya era diácono sí pudo casarnos. Decidimos no cambiar de fecha, ya que había demasiada incertidumbre como para saber cuándo sería mejor, y ya que  teníamos claro que lo que queríamos era casarnos como fuera, nos arriesgamos, y salió todo genial. La ceremonia se celebró en la Parroquia Castrense de San Francisco, en Ferrol, donde se casaron mis padres. El grupo Arko tocó en directo tanto durante la ceremonia, como en el cóctel. Además trajeron un grupo de gaiteros para la salida de la iglesia, y para recibir a los invitados en el pazo.
 

 
El vestido es de Cortana. Todo en la tienda es espectacular, y el trato inmejorable. La falda Esparta me enamoró desde el minuto 1, y aunque me probé casi toda la colección, fue la definitiva. Los zapatos fue lo primero que tuve; me los regaló mi hermana mayor, Cova, una tarde que nos acercamos a Mint and Rose.
 
El ramo y el tocado son de Graellsia. La firma la conocí a través de instagram, y me acerqué a conocerla en persona a un showroom en el que me quedó claro que tenía que hacerlo con ella.  Alicia, la dueña, me ayudó muchísimo a elegir el diseño del tocado, y el planazo que es ir a Cercedilla a su tienda, y quedarse a comer por la zona no está pagado. También hizo los tocados de mis dos hermanas, Beatriz y Covadonga.
 
El reloj que llevaba Javier se lo regalaron mis padres por la pedida; y los gemelos se los regalé yo por su último cumpleaños soltero. El chaqué se lo hizo en Camille de Le Mans.
 
 
 
 

 

 
 
El Pazo donde lo celebramos lo tenía fichado desde hacía años, es el Pazo da Merced de Neda, cerca de  Ferrol; ciudad donde nació mi madre y donde he pasado todos los veranos de mi vida. Al final no tuvimos que hacer muchos recortes, y vinieron en total 180 invitados, pero 3 semanas antes del gran día tuvimos que cambiar el formato de la boda a cóctel y celebrarla en los jardines del Pazo. En este cambio nos ayudaron mucho tanto Iria Casteleiro, que acondicionó diferentes espacios para que los invitados pudieran sentarse, y repartirse para evitar aglomeraciones, y mi amiga Adriana, que trabaja organizando bodas en una conocida finca de Madrid, que se encargó de dejarlo todo precioso con la ayuda de Ai Carmiña para los centros de flores. A las invitadas les regalamos unas alpargatas muy chulas, de antelina con plataforma de esparto…volaron!!!
 
En las maravillosas fotos que nos hizo Daniel Santalla(un acierto total, no pudimos estar más cómodos con él) podréis ver que fueron a desayunar con Javi varios amigos (testigos) antes de ir a la Iglesia; es tradición en su grupo de amigos que los testigos desayunen en casa del novio una cerveza y un sandwich mixto, para calmar los nervios. Del video se encargaron Berta y Fede Oliver (son unos artistas)
 

 
 
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